Respirar un aire diferente. Fin de semana rural

Qué bien sienta alejarse del ruido de la ciudad, el tumulto de la gente, la rutina diaria y respirar, aunque sea por unas horas o días, un aire diferente.

Eso mismo es lo que hice yo la semana pasada. Tenía ganas de salir de Madrid, desconectar, tener otras vistas y, sobre todo, disfrutar del silencio. De ese silencio que sólo encuentras en un lugar recóndito, pequeño, casi deshabitado, donde no se escucha ruido alguno, ni de coches, ni de teléfonos, ni de las teclas del ordenador… Por no escucharse no se escucha ni a la gente de alrededor. En resumen, un lugar perfecto donde disfrutar de ese silencio que en algunas ocasiones todos necesitamos.
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